Obstáculos para la usabilidad

Destapacorchos
El destapacorchos es un ejemplo de un aparato sencillo, pero no necesariamente usable.

“Usabilidad” es una palabrita bastante autodescriptiva: es el estudio de cuán fácil de usar es algo. Se dice que algo es usable cuando su uso es intuitivo, cuando se siente natural.

En el contexto del desarrollo de tecnologías de información, la usabilidad es, o debería ser, el pan de cada día. En cada decisión de diseño, infraestructura, etc. que tomamos en la construcción o mantenimiento de un sitio web público, un sitio de intranet o una aplicación, el buen desarrollador siempre tendrá en cuenta la pregunta fundamental: ¿Cómo estoy ayudando a que la información fluya mejor?

Esto puede resultar obvio, pero así como el mundo está lleno de buenas intenciones, siempre se cuentan con obstáculos para tomar la mejor solución. Algunos son:

  • Que el sitio o sistema no tenga objetivos claros. Si no sabemos exactamente qué quiere transmitir el sistema o sitio web, ¿cómo determinar cuál es la mejor manera de transmitirlo?
  • Que los clientes y stakeholders que toman las decisiones sobre un sistema no tengan un punto único de vista sobre algo, lo cual lleva a crear “caprichos” en vez de resultados realmente usables. Recordemos que quienes ordenan la creación de un sitio o sistema y quienes vigilan su desarrollo no siempre son usuarios del mismo.
  • Que los usuarios finales del sistema o sitio son desconocidos, o no se cuenta con una manera de medir su comportamiento.
  • Que los usuarios del sitio o sistema son demasiado diversos, de modo que lo que es “fácil de usar” para unos resulta “difícil de usar” para otros.
  • Que el desarrollador del sitio o sistema no reconoce la importancia de la usabilidad, de tal modo que los sitios o sistemas cumplen especificaciones funcionales… pero su uso es un enigma.

Esto, solo por hacer un resumen muy breve.

La solución para los primeros puntos estribará en la administración del proyecto, en la guía del desarrollador (mediante un líder de proyectos competente, por ejemplo) para educar al cliente, en comprender las necesidades tanto de los stakeholders como de los usuarios finales del proyecto y buscar siempre un balance entre ambas. Son cosas que muchas veces se aprenden a la mala, pero resultan en grandes ganancias a la hora de coordinar un proyecto.

En lo que respecta al último punto, sin embargo, todo desarrollador que se respete a sí mismo tiene la obligación de reconocer la importancia de la disciplina de la usabilidad y aprender sobre ella. Esto es especialmente importante si el desarrollador no tiene una formación en diseño (quienes dicen, y con justa razón, que los ingenieros tendemos a pensar “en cuadritos”).

Afortunadamente la usabilidad no es nada nueva y, en lo que a web se refiere, la guía de personajes como el venerable Jakob Nielsen es invaluable. Para los desarrolladores que no saben inglés, dos palabras: una: ¿qué esperas para aprender?; otra: como sea, aquí estaremos para engrosar el volumen de la discusión en el idioma español.