Del equilibrio entre el trabajo y la vida personal

Cuando yo era niño, mi papá, como buen maestro federal de la época de la economía planificada del PRI, trabajaba doble plaza (omg!) y eso significaba llegar a su trabajo a las 8 am, regresar a la 1 pm a comer, irse de nuevo antes de las 2pm y haber concluido su día de trabajo a las 6 pm. Otros maestros no elegían ese matado y horrible ritmo de trabajo, por supuesto.

Adelantemos el reloj. Hoy día yo tengo casi 35 años — una edad comparable a la de mi papá cuando yo era bebé. Soy ingeniero de software, específicamente de front-end, y tengo la fortuna de trabajar en una empresa que me paga más de la media y tengo flexibilidad de horario. Dicho esto, sin embargo, trabajo en una industria en la que los contratos fácilmente exceden las 40 horas semanales, en la que las fronteras entre el tiempo laboral y el personal se desvanecen,  y por alguna razón esto es visto como algo bueno.

En efecto, con el avance de los métodos de producción, en general, las horas de trabajo no se han hecho más cortas, sino más largas, de hecho. Tenemos más, pero para eso trabajamos más. Es fácil comprender que dicho efecto, que viene sucediendo desde la Revolución Industrial, tenga una clara representación en la modernísima industria de IT.

Hace 35 años, cuando no existían el internet, el trabajo desde casa y la presencia permanente en línea, el sobretrabajo se limitaba a la presencia en la oficina, y era mucho más fácil de regular. Hoy día, muchos de los trabajadores de IT cuentan con “flexibilidad de horario” y con “telecommuting”,  cumpliendo sus horarios de manera quebrada y desde cualquier lugar con internet. Si bien esto tiene muchas ventajas, es una espada de doble filo: de repente, y dependiendo del trabajo específico y de la empresa, el trabajador se puede topar con que, de hecho, se espera que el trabajo pueda ser cumplido en cualquier momento, desde cualquier lugar.  La naturaleza de algunos trabajos así lo requerirá, por supuesto, pero no todos somos sysadmin: e inclusive entre quienes no lo somos, pueden surgir los vicios laborales de trabajar a deshoras, “voluntariamente” obligados por nuestro medio.

Mi punto no es la defensa de trabajar menos, sino de trabajar mejor y vivir mejor. El exceso de horas laborales puede estar ocultando ineficiencias, reportadas o sin reportar. (Los alemanes, maestros de la eficiencia, parecen estar de acuerdo con esto.) Mientras tanto, existen estudios que respaldan que el tiempo de descanso, en el que no se hace nada, contribuye a la creatividad. Y ni hablar de los efectos positivos en la salud y en las relaciones personales de tener una vida balanceada.

Para lograr esto, en efecto, las empresas de IT deben poner su parte, con horarios razonables y no incentivando una cultura del sobretrabajo. Pero el profesionista de IT también debe ser parte de su propia solución, sabiendo poner barreras claras entre sus horas de trabajo y de descanso, no dejándose arrastrar por la presión social del sobretrabajo – y tampoco promoviéndola. Esto es especialmente importante cuando se es freelance, situación en la que no suele haber una barrera natural entre el tiempo laboral y el personal, por lo que es muy común vivir en una situación en la que nunca se deja, en efecto, de trabajar – y se vive bajo la presión de que, por alguna razón, así deben de ser las cosas.

Al final, tener una vida balanceada es responsabilidad de cada uno.